¿Has notado que tu perro pasa horas lamiéndose o mordisqueándose las patas? ¿Tiene la piel entre los dedos roja, inflamada o incluso con pequeñas ampollas? Es muy probable que esté sufriendo de pododermatitis.

Aunque el nombre suena muy técnico, en realidad significa inflamación de la piel de las patas (afectando las almohadillas, el espacio entre los dedos y las uñas). No es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma de que algo más está pasando. A continuación, te explicamos sus causas, cómo identificarla y qué hacer para aliviar a tu compañero.

Síntomas Clave: ¿Cómo se ve la pododermatitis?

Huella de perro

A diferencia de otros problemas de la piel, la pododermatitis salta a la vista por el cambio de comportamiento de tu perro:


Lame y muerde sus patas constantemente: Es la primera señal. Lo hacen desesperadamente para aliviar la picazón o el dolor.


Enrojecimiento e inflamación: La piel entre los dedos (espacio interdigital) se torna de un color rojo intenso.


Pelo teñido de café/óxido: La saliva del perro contiene unas sustancias llamadas porfirinas. Al lamerse tanto, el pelo de las patas (especialmente si es blanco o claro) se tiñe de un color marrón o rojizo.

 

Nódulos o ampollas con pus: En casos más graves, pueden aparecer pequeños bultos o quistes interdigitales que se rompen y sangran o supuran.

Cojera o dolor al caminar: Al perro le duele apoyar la pata debido a la inflamación.

Mal olor: Si se infecta con bacterias o levaduras (hongos), las patas desprenden un olor fuerte y desagradable, similar a "papas fritas" o "queso rancio".

¿Cuáles son las causas más comunes?

Esta es la parte más compleja de la pododermatitis, ya que puede ser causada por muchísimos factores. Los veterinarios suelen investigar las siguientes opciones:

  1. Alergias: La dermatitis atópica (alergia ambiental al polen, ácaros o pasto) y la alergia alimentaria suelen manifestarse principalmente con picazón intensa en las patas y orejas.

  2. Parásitos: El ácaro de la sarna demodécica (Demodex canis) adora esconderse en las patas de los perros, debilitando su piel. También las picaduras de pulgas o garrapatas entre los dedos causan estragos.

  3. Infecciones por Hongos o Bacterias: La Malassezia (una levadura normal de la piel) aprovecha la humedad del lamido para multiplicarse descontroladamente, empeorando la picazón en un círculo vicioso.

  4. Cuerpos extraños: Espinas, astillas, vidrios o las famosas "espigas" del campo pueden clavarse entre los dedos, causando una infección localizada en una sola pata.

  5. Factores psicógenos (Estrés o aburrimiento): Algunos perros empiezan a lamerse por ansiedad o aburrimiento. Al lamerse, dañan la barrera de la piel, facilitando la entrada de bacterias.

  6. Problemas hormonales: Enfermedades como el hipotiroidismo debilitan la piel y la hacen más propensa a inflamarse.

¿Cómo se trata la pododermatitis?

Dado que hay tantas causas posibles, el tratamiento dependerá exclusivamente de lo que esté originando el problema. El veterinario suele realizar un raspado de piel o una citología para ver qué hay bajo el microscopio.

Dependiendo del diagnóstico, el tratamiento puede incluir:

  • Champús medicados o sprays antisépticos: Para limpiar la zona, calmar la inflamación y eliminar bacterias u hongos.

  • Antibióticos o antifúngicos: Ya sea en pastillas o cremas si hay una infección secundaria activa.

  • Medicamentos antipruriginosos: Fármacos específicos que cortan la picazón de raíz para que el perro deje de lamerse y la piel pueda sanar.

  • Cambio de dieta: Si se sospecha de una alergia alimentaria, se suele indicar una dieta hipoalergénica o hidrolizada.

  • Uso del collar isabelino (o "cono"): A veces es estrictamente necesario para evitar que el perro se siga autolesionando mientras los medicamentos hacen efecto.

Consejos de prevención en casa

  • Seca muy bien sus patas: Después del baño, de pasear bajo la lluvia o si juega con agua, asegúrate de secar perfectamente el espacio entre sus dedos. La humedad es la mejor amiga de los hongos.

  • Revisa sus patas tras los paseos: Inspecciona que no tenga espinas, vidrios o restos de suciedad atrapados.

  • Mantén su desparasitación al día: Evita que los ácaros o pulgas inicien el problema.

Ver a tu perro lamerse las patas no es un hábito normal de limpieza como el de los gatos; es una señal de que algo le incomoda. Si notas sus patas rojas o notas que el lamido es constante, acude a tu veterinario. Dar con la causa exacta a tiempo evitará que una simple molestia se convierta en una infección dolorosa y difícil de erradicar.

 

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