El sistema digestivo de nuestros perros es sensible y puede verse afectado por diversas condiciones que comprometen su bienestar. Una úlcera en perros es una lesión grave que requiere atención veterinaria inmediata, ya que puede causar mucho dolor e incluso poner en riesgo la vida de nuestra mascota si no se trata a tiempo.
A continuación, te explicaremos qué son las úlceras, por qué se forman, cómo puedes reconocerlas y qué pasos debes seguir para ayudar a tu mejor amigo a recuperarse.
Una úlcera es, en términos sencillos, una llaga o herida profunda que se forma en el revestimiento del estómago (úlcera gástrica) o en la primera parte del intestino delgado (úlcera duodenal). En un sistema digestivo sano, existe una capa de moco que protege estas paredes de los fuertes ácidos estomacales necesarios para la digestión.
Cuando este recubrimiento protector se debilita o se daña, el ácido “quema” el tejido subyacente, formando la úlcera.
Identificar el problema a tiempo es fundamental. Debido a que las úlceras causan dolor e irritación constantes, tu perro mostrará cambios claros en su salud y comportamiento. Los síntomas más comunes incluyen:
El desarrollo de una úlcera en perros rara vez ocurre sin un factor desencadenante. Las causas más frecuentes incluyen:
Importante: Nunca mediques a tu perro con protectores gástricos o analgésicos de uso humano sin consultar al veterinario, ya que esto podría empeorar drásticamente la úlcera.
Para confirmar la presencia de una úlcera, el veterinario realizará un historial clínico detallado y exámenes de sangre (para revisar si hay anemia). Las radiografías y ecografías ayudan a descartar tumores o cuerpos extraños, pero el método más preciso suele ser una endoscopia, que permite ver la herida directamente a través de una cámara.
El objetivo del tratamiento es curar la herida, detener el sangrado y eliminar la causa subyacente. Esto generalmente incluye: